Me llamo Lola, tengo diez años y no soporto vivir con mis tíos. Pero me encanta ir a la feria con mi mejor amiga, Ruth. Y, sobre todo, montar en el tren de la bruja, que es nuestra atracción preferida. O era, porque no sé si volveré a subir a ella ni si volveré a ver a Ruth.
Desde que llegué a Feriópolis, es todo muy distinto, tan fabuloso que no parece real.
Y tú, ¿confiarías en el tren de la bruja?